Disfrutando de una dieta variada y balanceada con Parkinson

La enfermedad de Parkinson tiene un proceso evolutivo que puede desarrollarse durante años. Algunos hábitos que promueven la degradación neuronal están relacionados con la forma en que nos alimentamos y, por eso, es importante que tengamos en cuenta un estilo de vida con alimentación balanceada y sana. Así que acá traemos para ustedes algunos consejos que pueden ayudar a tener una dieta que plazca el paladar y ayude a nuestra condición.

Debido a que cada paciente tiene necesidades nutricionales diferentes, estos consejos no son un reemplazo a las dietas que nuestros médicos especialistas nos aconsejan. Estos son consejos que la Asociación Europea de la Enfermedad de Parkinson (EPDA) recomienda tener en cuenta, que sirven como complemento a aquellas recomendaciones de los médicos para ayudar al mantenimiento del cuerpo y prevención de desarrollo de la enfermedad.

Ayudando a nuestro estómago con tiempo

La condición de Parkinson usualmente trae varios daños colaterales en nuestra alimentación. Se nos hace más difícil comer, se nos hace más difícil procesar los alimentos y, en ocasiones donde se pierde el sabor y el gusto por la comida, las ganas de alimentarse de manera completa disminuyen. Por ese motivo, ajustar nuestros tiempos alimenticios es una buena práctica para ayudar a todos esos procesos y evitar cambios de peso extremos, constipación y problemas en la digestión.

Para ello, se recomienda tener un control de calorías consumidas y una distribución alimenticia alrededor del día. El desayuno debe suplir el 20% de las calorías totales del día, el almuerzo y la cena deben suplir un 35% cada una y un par de refrigerios deben suplir el 10% restante. Bajo esta distribución, lo ideal es que entre desayuno-almuerzo y almuerzo-cena exista siempre un pequeño refrigerio. Idealmente, no debemos dejar que pasen más de dos horas entre comidas.

También se recomienda tener un diario alimenticio. Este nos permitirá tener control sobre las porciones, los tiempos y la cantidad de proteínas, fibra, carbohidratos y grasas consumidas. No solo nos ayudará a recordar mantener una rutina y una estructura alimenticia, sino que puede ser una buena guía que nuestros médicos especialistas utilicen para brindar un mejor tratamiento.

Evitando las comidas difíciles de masticar y tragar

La disfagia es uno de los síntomas más comunes en los distintos pacientes con la condición de Parkinson. El proceso de masticar y tragar es uno muy complejo, en especial cuando la enfermedad avanza. Por eso, ayudar al sistema digestivo a consumir los alimentos de manera más sencilla siempre ayudará al mantenimiento de nuestros hábitos alimenticios.

En rasgos generales, se recomienda no consumir alimentos que tengan consistencias diferentes (por ejemplo sopa con fideos), así como también se recomienda evitar alimentos sólidos partidos en piezas pequeñas, como el arroz. Es mejor consumir alimentos que puedan ser compactados, mantener una consistencia estable y ayudar a la digestión acompañándolos con salsas.

A nivel de fluidos, se recomienda ir por sorbetes, malteadas y líquidos con agentes de espesor. Los fluidos ligeros como el agua, los jugos, el té y el café pueden ser peligrosos al tragar, por su facilidad de atorar en caso de un espasmo involuntario. 

Los panes y cereales deben ser enteros y de mezclas homogéneas, como el pan blanco o los pancakes. Se recomienda no comer cereales pequeños, panes con semillas o alimentos como el arroz inflado debido al mismo efecto de los fluidos en caso de un espasmo.

Productos lácteos densos como la mantequilla, los yogures y helados pueden ser consumidos sin dificultad. Pero hay que evitar lácteos como el queso derretido o la leche para evitar problemas de atasco.

A nivel de carnes, se recomienda que al comer los cortes sean suaves o la carne molida. Hay que evitar carnes secas, carnes con huesos y cortes gruesos.

Las verduras y frutas deben consumirse de la forma más suave y hay que evitar, en lo posible, el tener que masticar. Para ello pueden procesarse en forma de puré, dejar que las frutas maduren o preparar los vegetales al vapor para suavizarlos.

El plan de dieta de 10 días

Quedarnos en una rutina alimentaria puede ser desgastante y desanimador si no existe variedad en el tipo de alimentos que consumimos. Para solucionar este inconveniente, el equipo de Zambon junto a la EPDA crearon un plan de alimentación de 10 días que nos permitirá comer de forma variada, balanceada y atendiendo a nuestras necesidades.

Nosotros también podemos crear nuestro plan alimenticio de 10 días o pedirle a nuestro médico especialista que construya un menú junto a un nutricionista. En cualquier caso, 10 días es un buen esquema que nos permitirá disfrutar de los alimentos sin sentir que estamos constantemente comiendo lo mismo de siempre.

Esperamos estos consejos sean de utilidad. No olviden consultar con sus médicos especialistas cómo pueden complementar sus dietas al aplicar estos consejos.