Cómo conservar tu vida íntima estable a pesar del Parkinson

El sexo y la intimidad son importantes para el bienestar de cualquier persona. Este aspecto de la vida tiene una importancia mayor para personas jóvenes y en esta época se encuentran muchas barreras para mantenerla saludable. El estudio, trabajo e influencia de las redes sociales ha disminuido la preocupación por la vida íntima, pues no está entre las prioridades de la vida moderna.


Ahora, si se considera esto en la perspectiva de un paciente de Parkinson la situación es aun peor. Tienen que lidiar con problemas físicos y emocionales que impactan su autoestima, imagen corporal y autopercepción. Esto, en consecuencia, puede producir estrés, ansiedad y fatiga, que al mismo tiempo lleva a complicaciones sexuales. Al mismo tiempo, al ser diagnosticado con Parkinson cambian muchas cosas en la rutina del paciente y quienes lo cuidan. Adaptarse a esto también puede ocasionar cambios en la intimidad de una pareja.

Por eso, es muy importante que las parejas se den la oportunidad de hablar acerca de estos cambios y buscar ayuda cuando sea necesario. Los profesionales de salud pueden ayudarles con técnicas que ayuden a conservar la vida íntima de la pareja. También pueden ayudarlos a entender las discapacidades motrices y limitaciones, para así saber qué pueden y qué no pueden hacer.

Es muy importante que un paciente con Parkinson hable con sus hijos acerca de su enfermedad, sobre todo si son adolescentes y niños menores. Puede ser muy difícil, pero no hacerlo abiertamente es una de las mayores causas de estrés y puede causar serios problemas en la convivencia dentro del hogar para el paciente.

Adicionalmente, estos consejos podrán ayudarlos a conservar una vida sexual activa a pesar de las limitaciones del Parkinson.

1. Encontrar la manera de hablar abiertamente acerca de la intimidad y necesidades sexuales con la pareja.

2. Sacar tiempo para la intimidad, y que sea un espacio no solo para el sexo, sino también para escuchar, hablar y ayudarse mutuamente.

3. Buscar cosas que se puedan hacer para incentivar la actividad sexual. Espacios privados, música, o cualquier tipo de expresiones que ayuden a facilitarla.

4. Promover el acercamiento corporal con la pareja: los abrazos, besos, masajes o cualquier otro tipo de contacto promueven la intimidad física y baja las barreras corporales que puede haber.

5. Planear citas, viajes o cualquier tipo de actividad, no necesariamente sexual, promueve el romance y en consecuencia el espacio íntimo con la pareja.

6. Cuando tenga relaciones sexuales, hay que enfocarse solo en disfrutar y evitar pensar en el rendimiento, en los orgasmos o en si está bien. Eso causa ansiedad y estrés y evita disfrutar el momento.

7. Si estás teniendo problemas, no esperes a ver si mejoran o empeoran. Habla con un experto: muchos tipos de especialistas pueden ayudarte dependiendo de lo que presente: desde un psicólogo hasta un urólogo o ginecólogo.

8. Recuerda que el Parkinson es una enfermedad progresiva. No temas siempre preguntar por la intimidad cuando algo nuevo se presente. Recuerda que la vida íntima es tan importante como todo lo demás y cuidarla es un paso fundamental hacia conservar la calidad de vida en general.

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